domingo, 12 de noviembre de 2023

Cuando caminaba una tarde

Cuando caminaba una tarde,

caminando por la Calle Bristol,

las masas sobre el pavimento

eran campos de cosechas de trigo.

 

Y junto al río

a un amante cantar oí

bajo un arco del ferrocarril:

“El amor no tiene fin.

 

Te amaré, querida, te amaré

hasta que China y África se vean

y el río salte sobre la montaña

y el salmón cante sobre la acera,

 

te amaré hasta que doblen el océano

y lo tiendan para deshumedecerlo

y las sietes estrellas den graznidos

como gansos por el cielo.

 

Los años han de correr como conejos,

pues mis brazos ya sujetan

la Flor de las Edades

y el primer amor del planeta.”

 

Pero todos los relojes en la ciudad

empezaron a zumbar y repicar:

“Oh, no te dejes engañar por el Tiempo,

al tiempo no lo puedes conquistar.

 

En las madrigueras de la Pesadilla

donde la Justicia desnuda está

el tiempo vigila desde la sombra

y tose cuando un beso vas a dar.

 

En jaquecas y congojas

la vida, vagamente, se te escapa

y el Tiempo tendrá su capricho

o bien hoy o bien mañana.

 

Dentro de un gran verde valle

se amontona la nieve espeluznante;

el Tiempo quiebra las danzas enhebradas

y del buzo la reverencia brillante.

 

Oh, sepulta tus manos en agua,

hasta las muñecas sepúltalas;

mira, mira el cuenco

y las cosas que has perdido pregúntalas.

 

El glaciar golpea en el armario,

el desierto suspira en el lecho,

y la grieta en la taza de té abre

un carril a la tierra de los muertos.

 

Donde los mendigos rifan billetes de banco

y el Gigante a Jack* encanta

y el Niño Blanco-lirio** es un Gritón

y Jill descansa en su espalda.

 

Oh, mira, mira en el espejo,

Oh, mira en tu afligir:

la vida aún es una bendición

aunque tú no puedas bendecir.

 

Oh, párate, párate junto a la ventana

mientras que las lágrimas comienzan y llega su dolor;

haz de amar a tu vecino torcido

con tu torcido corazón.”

 

Ya era tarde, tarde en el crepúsculo,

los amantes, ellos ya se había ido;

los relojes habían cesado su repique

y corriendo siguió el río.